
Influye en la estabilidad térmica y en la vida útil de la herramienta al mecanizar aceros templados o aleaciones termorresistentes a elevadas velocidades de corte.
Garantiza un descentramiento (runout) mínimo y una precisión dimensional constante en todos los filos de la plaquita para mantener tolerancias estrechas en la producción en serie.
Determina la eficiencia en la evacuación de virutas y el consumo de potencia durante operaciones de desbaste pesado o acabado de alta velocidad en diversas aplicaciones de fresado.
Evita el movimiento de la plaquita bajo elevadas fuerzas radiales, reduciendo el riesgo de vibraciones y garantizando la calidad del acabado superficial durante el arranque de metal agresivo.
