
Evalúa la capacidad del sistema para manejar tareas de alta presión, como el corte por chorro de agua o la limpieza industrial pesada, sin fallos mecánicos.
Determina la selección de materiales para las juntas y los émbolos con el fin de evitar la corrosión o erosión al manipular productos químicos agresivos en procesos industriales.
Mide el caudal real frente al desplazamiento teórico, lo cual es crítico para mantener una dosificación precisa y reducir el desperdicio de energía durante el funcionamiento.
Los ciclos de alta frecuencia exigen diseños de empaquetadura duraderos para prolongar la vida útil y minimizar los costosos tiempos de inactividad en entornos de producción continua.
