Los quesos suelen venderse en envases caseros, en cuñas o en bloques, según los hábitos alimentarios locales.
Los quesos curados, o semicurados, o incluso los blandos, se cortan en cuñas. El corte debe ser limpio, sin laceración ni arrastre de las etiquetas, y también se requiere un peso fijo, resultado que se obtiene fácilmente seleccionando por peso los productos enteros y definiendo en consecuencia el número de lonchas en que cortarlo.
En el caso de quesos más grandes, se pueden obtener discos que luego se cortan en cuñas, o formas de media luna que se venden tal cual. El producto final se envasa al vacío, en bolsas o en una termoformadora.
Para las ruedas de queso caciotta o pecorino, se cortan en 4, 6, 8, ... porciones. El queso, colocado en el bloque de corte, se centra automáticamente con respecto a las cuchillas de corte, fijadas a un anillo movido verticalmente por actuadores hidráulicos (velocidad constante sea cual sea la dureza del producto). El corte puede realizarse con alambres de acero inoxidable. Los ajustes son sencillos y rápidos.
se realizan de forma que se obtienen discos que se cargan automáticamente en el tronco de corte. El grosor del disco viene definido por el diámetro del producto, medido en continuo, y el peso deseado. El corte a ras se utiliza para los discos de quesos de eje vertical, como el pecorino romano, mientras que para los quesos de eje horizontal, como el provolone, los discos se fabrican con cuchillas de forma especial accionadas hidráulicamente.
---