La electrohilatura es un método sencillo, barato y único para producir esteras de nanofibras con tamaños de poro y diámetros de fibra controlables. Con este método se podrían fabricar muchos productos cosméticos mejorados, como mascarillas faciales de nanofibras para terapias cutáneas, para la limpieza de la piel o para su curación y renovación.
Ganarse la admiración de la gente con un aspecto físico cuidado es uno de los fenómenos básicos que existen en la naturaleza humana. De hecho, las exigencias del cuidado personal hacen que surjan nuevos productos cosméticos.
El uso de nanofibras y nanoestructuras en cosmética suele denominarse "nanocosmética" Estos productos están diseñados para proporcionar un mayor rendimiento, una mejor penetración en la piel y una apariencia mejorada.
Las nanofibras tienen un gran potencial para su uso en cosmética. Gracias a sus propiedades mejoradas, como el pequeño tamaño de sus poros y su alta porosidad, pueden absorber grandes cantidades de líquidos, lo que permite obtener altos niveles de retención de agentes, vitaminas y nutrientes y transportarlos a la piel. Además, gracias a su permeabilidad al oxígeno y al agua, pueden utilizarse como cosméticos transpirables, como limpiadores, humectantes, etc. La gran superficie de las nanofibras también aumenta la superficie de contacto entre la malla y la piel, lo que proporciona un suministro eficaz de agentes activos a las partes más profundas de la piel. También pueden ser buenas plantillas para aplicaciones de piel artificial gracias a su gran resistencia mecánica.
Las nanofibras electrohiladas pueden utilizarse para encapsular y administrar principios activos en cosméticos. La elevada superficie y porosidad de estas nanofibras permiten una liberación controlada de los ingredientes, lo que proporciona resultados más duraderos y eficaces.
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