Las plantas de concreto o centrales de hormigón están diseñadas para la fabricación de bloques, bordillos, adoquines, tubos, vigas y placas de concreto.
Pueden ser de diferente número de áridos y con una o dos mezcladoras, para producir la segunda capa del adoquín.
Producen una mezcla perfectamente homogénea ya sea para hormigón seco, blando, ligero, pesado o refractario.
Incorporan un sistema de control por ordenador, que nos informa de todos los consumos de cemento y áridos utilizados por cada amasada y acumulativos por días. También contiene un sistema de asistencia por módem.
Se pueden producir diferentes tipos de mezcla y diferentes fórmulas, para alimentar varias máquinas con la misma central de concreto.
La dosificación de los áridos, se selecciona por volumen o por peso, mediante una cinta pesadora o tolva que se traslada a cada tolva.
El control del agua es por contador de litros o por peso y su reparto se realiza en diferentes puntos, consiguiendo un hormigón más homogéneo.
Se transporta el hormigón hasta la máquina o camión a través de una cinta o tolva elevada (mono-rail o bi-rail de compuerta o giratoria).
Dosificación de los áridos, se selecciona por volumen o por peso, mediante una cinta pesadora o tolva que se traslada a cada tolva.
Control del agua por contador (litros o peso). El objetivo es conseguir un hormigón más homogéneo con el reparto del agua.
El interior de la mezcladora, está revestida por diferentes planchas atornilladas para facilitar el cambio. La compuerta es hidráulica.
Los brazos vienen montados con unos silentblocks para poder absorber cualquier golpe en las palas, las cuales son de material antidesgaste.