Las granalladoras con raíles elevados son el caballo de batalla de las granalladoras: se encargan del descascarillado, el desoxidado, la eliminación de la pintura, la creación de rugosidad y el desarenado de forma fiable, flexible y potente.
Las granalladoras con raíles elevados se utilizan, en la industria de la fundición y la forja y en la construcción de estructuras de acero, donde es necesario, procesar piezas pesadas o voluminosas, así como piezas de acero macizo. Para ello, se cuelgan de los raíles mediante portapiezas y, en función del tipo de máquina, se procesan por lotes o en continuo por medio de un sistema de raíles.
Según el diseño, estas granalladoras pueden estar equipadas de serie hasta con 20 turbinas Gamma 400 G. Las cabinas de granallado de acero al manganeso de hasta 10 mm garantizan la máxima estabilidad y una protección óptima contra el desgaste. Asimismo, el sellado patentado multicapa de la cubierta garantiza una estanqueidad prácticamente total mediante cepillos y partes de goma.
Las granalladoras con raíles elevados son muy flexibles y destacan también por su diseño particularmente compacto. Dependiendo de las necesidades, se pueden equipar con los más diversos sistemas de transporte. El sistema monorraíl dirige una sujeción directamente hasta la cámara de granallado. En el sistema de Y abierto, habría un bastidor en cada brazo de la Y y estos se granallaran de forma alterna. En el sistema de Y los dos bastidores portapiezas circularían por el área frontal de la granalladora. Para las operaciones de granallado por lotes, las sujeciones de transporte se procesan con un movimiento de rotación y oscilación adaptado a la pieza.