Las resinas de silicona se suministran normalmente para su uso como soluciones, preparadas como se ha descrito anteriormente. La conversión final del material soluble parcialmente polimerizado en un producto totalmente reticulado se lleva a cabo in situ. En el proceso de reticulación, los grupos silanol restantes se condensan por calentamiento en presencia de un catalizador, por ejemplo octoato de zinc, naftenato de cobalto o trietanolamina.
Las resinas de silicona son polímeros ramificados cuya producción se basa en la hidrólisis de triclorosilanos. Si se hidrolizan triclorosilanos puros, los productos son muy reticulados e intratables y no son aptos para aplicaciones normales. Para reducir el grado de reticulación, es habitual someter a hidrólisis una mezcla de triclorosilanos y diclorosilanos. Una medida conveniente de la funcionalidad de una mezcla viene dada por el valor R/Si, que es la relación entre el número de grupos orgánicos y átomos de silicio. (Así, el dimetildiclorosilano y el metiltriclorosilano puros tienen valores R/Si de 2 y 1, respectivamente). Para la preparación de resinas comerciales, los valores R/Si suelen oscilar entre 1,2 y 1,6. La mayoría de las resinas de silicona comerciales contienen tanto grupos orgánicos como átomos de silicio. La mayoría de las resinas de silicona comerciales contienen grupos metilo y fenilo. La introducción de grupos fenilo en la red de metilsiloxano mejora la resistencia al calor, la flexibilidad y la compatibilidad con pigmentos, aunque las resinas de silicona de fenilo puro dan productos demasiado débiles para la mayoría de las aplicaciones. En las resinas de metilfenil, los grupos metilo y fenilo pueden estar unidos al mismo átomo de silicio o a átomos diferentes.
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