El fosfato de zinc (Zn3(PO4)2) es un compuesto inorgánico conocido por su amplia gama de aplicaciones en diversas industrias. Es un polvo blanco, inodoro e insípido, ligeramente soluble en agua y completamente insoluble en alcohol. Este compuesto es relativamente estable, resistente al calor y a las reacciones químicas más comunes.
El fosfato de zinc se sintetiza normalmente haciendo reaccionar óxido de zinc (ZnO) con ácido fosfórico (H3PO4) en un medio acuoso, produciendo fosfato de zinc y agua como subproductos. Otro método consiste en la reacción del zinc con ácido fosfórico, que también produce hidrógeno gaseoso junto con el fosfato de zinc.
El compuesto tiene amplias aplicaciones debido a su estabilidad química y propiedades únicas. Se utiliza como inhibidor de la corrosión en la industria metalúrgica, formando una capa protectora sobre las superficies metálicas. En odontología, el fosfato de cinc sirve como cemento dental temporal, fijando coronas, puentes y aparatos de ortodoncia gracias a su biocompatibilidad y capacidad de adhesión. También es un ingrediente habitual en pinturas y revestimientos, aprovechando sus propiedades anticorrosivas para recubrir superficies de hierro y acero .
Además, el fosfato de zinc se está estudiando por su posible uso en la producción de fertilizantes, retardantes de llama y en la fabricación de vidrio. Resulta prometedor como micronutriente en fertilizantes, dado el papel esencial del zinc en el crecimiento de las plantas. Su estabilidad térmica también lo convierte en un candidato para su uso como retardante de llama en determinadas aplicaciones .
Desde el punto de vista de la seguridad, el fosfato de zinc suele considerarse poco tóxico.
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